El 23 de mayo se commemora La Aparición del Apóstol Santiago en la Batalla de Clavijo en el año 884. La tradición llamó a esta advocación Santiago "Matamoros" y fue especialmente difundida por toda la Península a partir del siglo XVI. Santiago Matamoros tuvo fuerte devoción en Ampudia (en tiempos con Hospital propio) y es el titular de su ermita (antiguamente con rango de parroquia) y en su fiesta de mayo se representaba, por los cofrades, hasta la década de los años 50 del siglo pasado "La Entrada del Moro", además de ejecutar sus danzas y paloteos. La imagen era trasladada hasta la Colegiata de San Miguel donde permanecía hasta la festividad del Corpus Christi, saliendo ese día en procesión, con las varas e insignias de la Cofradía, en un lugar preferente abriendo la misma (todavía hoy en día el estandarte de la misma encabeza la marcha procesional). Posteriormente ya en los años 70, la ermita se arruina y se pierde la fiesta de Santiago Matamoros. Es a finales de los años 90 cuando se recupera el sagrado edificio y se traslada la celebración, con el rito totalmente perdido, al 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol Peregrino. Del esplendor que tuvo esta fiesta, una de las más singulares del calendario festivo ampudiano, poco o nada queda, manteniendo la Cofradía, el Triduo, la procesión y el ágape de los cofrades en la fiesta de julio, olvidándose por completo de su primigenia fiesta de mayo. Vaya desde aquí el agradecimiento a las generaciones de cofrades que mantuvieron en la memoria viva tan curiosa devoción al Apóstol Santiago. En la foto superior, procesión del Santo el 23 de mayo de 1956 (cedida por Ascen del Valle) y en la inferior, aspecto actual de la ermita de Santiago en las proximidades del Castillo.
Colectivo para el mantenimiento y la divulgación de la Danza y el Paloteo de la Tierra de Campos. Más de 400 años de tradición y rito.
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miércoles, 22 de mayo de 2013
domingo, 7 de abril de 2013
LA ENTRADA DEL MORO DE AMPUDIA DE CAMPOS EN LA REVISTA DE FOLKLORE DE LA FUNDACIÓN JOAQUÍN DÍAZ
Hablar de danzantes es hablar de teatro, pues las cuadrillas de danzantes (contratadas o atendidas por los propios cofrades) además de encargarse de atender la procesión con sus danzas y con sus paloteos eran las encargadas de poner en escena pequeñas obrillas de teatro para mayor realce de las fiestas del santo titular de la cofradía. Así ocurrió durante décadas en la Cofradía de Santiago (bajo la advocación de Santiago Matamoros) en Ampudia. Dentro de la labor de documentar aquellos aspectos relacionados con la Danza y el Paloteo de Ampudia ve la luz un estudio sobre esta singular fiesta del ciclo festivo ampudiano. La fiesta entronca con el resto de ritos de conquista y fiestas de Moros y Cristianos y es un ejemplo único en Castilla y León por haberse conservado vivos en la memoria muchos de los elementos que la componen. Desgraciadamente la decadencia de las Cofradías, el poco apego a lo propio, el éxodo rural, el desinterés de administraciones locales y eclesiásticas, el poco compromiso de las nuevas generaciones y el desconocimiento de la antigüedad del rito acabó con tan singular evento. La documentación del mismo servirá de base para su posterior recuperación. Os dejo con el enlace al artículo. En el mismo se hace un repaso a la importancia de la fiesta ampudiana, sus textos originales y los paralelismos con otras fiestas similares en Castilla y León, España e Hispanoamérica.
domingo, 6 de enero de 2013
PECADOS Y DANZANTES DE CAMUÑAS (TOLEDO)
Los Pecados y Danzantes de Camuñas (Toledo) están vinculados a la Cofradía del Santísimo Sacramento al que honran con uno de los ritos más singulares de la Península. El origen, como la gran mayoría de danzas rituales vinculadas al Corpus, se remonta al siglo XVI donde empiezan a aparecer los Autos Sacramentales y las danzas propias del cortejo procesional para honrar al Santísimo Sacramento. En esta confrontación entre el bien y el mal salen a escena dos grupos perfectamente identificados: los pecados y los danzantes que ponen en escena una serie de bailes dentro de un complejo ritual muy conservado. La Madama, la Pecadilla, el Correa, el Pecado Mayor...son personajes, todos masculinos, que forman parte de la puesta en escena. Entre los bailes que ejecutan estan un interesante tejido del cordón y un baile de tres. La fiesta, declarada de Interés Turística Regional conserva todo el sabor de las danzas rituales más genuinas.
lunes, 5 de noviembre de 2012
LA DANZA Y EL PALOTEO DE DUEÑAS (PALENCIA)
Caballero y Caballero (1987) en su Libro de Dueñas nos hablan del importante patrimonio inmaterial de esta localidad del sur de la provincia, a caballo entre los Montes de Torozos y El Cerrato, con las importantes vegas del Carrión en su desembocadura en el Pisuerga camino de Valladolid. La cuadrilla de danzantes brillo con luz propia hasta la década de los años 60, fuertemente vinculada a las Cofradías. Los autores hacen una interesante descripción de la danza (compuesta por ocho lazos, La Toba, La Redecilla, La Echadita, El Pastor, El Tris Tras, El Mejicano y El Adorado) y de los autos teatrales desarrollados por la misma (El David y Goliat y La Entrada del Moro con muchas similitudes con el auto ampudiano). Sabemos que la danza se ofrecía ante el Santísimo el 1 de mayo y el día de Corpus Christi. Por su interés transcribimos la descripción que de las danzas de Dueñas hizo el viajero Richard Ford en su obra A Handbook for travellers in Spain and readers at home (Manual para viajeros por España y lectores en casa) hacia 1830-1833:
"Los bailes, semejantes a nuestras "Morris Dance" de los campesinos de Dueñas son una combinación de la Pyrrhica Satario de los romanos y el Tripodium de los íberos; aquí vimos un domingo una contradanza realizada por ocho hombres con castañuelas en las manos y al son del pífano y el tambor, mientras un maestre de ceremonias, vestido de colores festivos como un pantaleón, dirigía el rústico ballet;...los hombres recogían sus largos rizos con pañuelos rojos y bailaban en camisa, cuyas mangas estaban recogidas con lazos de cintas de colores diversos cruzadas también sobre el pecho y la espalda y mezcladas con escapularios y pequeñas estampas de santos; sus pantalones eran blancos y amplios como las bragas de los valencianos, a semejanza de quienes llevaban también alpargatas, o sea sandalias de cáñamo, atadas con cintas azules; las evoluciones de la danza eran muy complejas, y consistían en muchas vueltas, revueltas y saltos, e iban acompañadas de altos gritos de viva, a cada cambio de figura".
Minuciosa y llena de matices la descripción de las danzas eldanenses a mediados del siglo XIX. Poco habían cambiado un siglo después, en 1951, cuando se recogen las fotografías que acompañan este texto, en la conmemoración del V centenario del nacimiento de Isabel la Católica, figura vinculada a esta villa palentina (imágenes cedidas por Amigos del Patrimonio de Dueñas).
Esperemos que el rico patrimonio etnomusical de Dueñas no acabe perdiendo todos los elementos que le son propios.
martes, 25 de octubre de 2011
LA ENTRADA DEL MORO
La provincia de Palencia ha conservado hasta hace pocas décadas pequeñas obras o autos teatrales que eran ejecutados por las cuadrillas de danzantes en algún momento determinado del calendario festivo. Así, hay referencias de la representación teatral del David y Goliat, también de La Entrada del Moro, en Dueñas o de la Entrada de Napoléon en Autilla del Pino (esta última, felizmente recuperada desde hace pocos años). En Ampudia, se representaron desde antiguo, pequeñas obrillas teatrales, generalmente de 9 personajes (los ocho danzantes y el birria, que en Ampudia recibe el nombre de "galleta"). De todas las que se pudieron representar sólo nos ha quedado constancia de La Entrada del Moro, que se ofrecía el día 23 de mayo, día de la aparición de Santiago Apóstol. Representada hasta mediados de los años 60 del siglo XX, los papeles se repartían entre los moros y cristianos, el ángel y Santiago Apóstol y "el galleta" como representación del mal. Este tipo de representaciones de moros y cristianos son especialmente abundantes en toda España, principalmente en el Levante español (como es el caso de El Entramoro de Tuéjar, en Valencia), que ha dado lugar a las conocidas fiestas de Moros y Cristianos. Pero también aparecen en las aldeas gallegas (muy vinculadas a las fiestas de Corpus) y en la Tierra de Campos (comarca que pese a su despoblación ha mantenido hasta hace muy poco un gran número de manifestaciones folklóricas). Así se representó ligado a la danza de palos La Entrada del Moro en el pueblo terracampino de Ceinos (en la provincia de Valladolid) hasta los años 80. En este caso, la representación contaba con unas danzas en las que los palos se sustituían por espadas de madera (como en las Danzas de Moros y Cristianos de la valenciana Requena). También el pueblo terracampino de Cuenca de Campos conservó la Entrada del Moro, con danzantes vestidos de moros y cristianos, con Santiago Apóstol y adoración a la Santa Cruz. Desgraciadamente, la representación ampudiana, hace décadas que desapareció de la memoria colectiva, no así los textos que se conservan esperando tiempos mejores para su puesta en escena. En la foto superior, el cuadro escénico de La Entrada del Moro, en Ampudia, hacia 1965, en sus últimas representaciones. En la foto inferior, la lucha con espadas de madera en La Entrada del Moro en Ceinos de Campos (Valladolid), con las figuras del Ángel y el Birria, vestido de colores (foto Fundación Joaquín Díaz).
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