Ve la luz una obra esperada sobre la tradición musical de la Tierra de Campos vinculada a un instrumento muy nuestro: la dulzaina. En formato de libro-disco, la obra de José María Silva, Juan Cruz Silva y Patricia Melero viene a cubrir un importante hueco en el conocimiento del repertorio e instrumenteros terracampinos. Desgraciadamente, José María nos dejó cuando se estaba gestando la obra y con él se fue buena parte del conocimiento entorno a lo recogido. Los hermanos Silva y los Dulzaineros de Campos en distintas formaciones hasta nuesrtros días son el referente de la fiesta vinculada a la dulzaina en la provincia de Palencia en las últimas décadas. Su cercanía con los dulzaineros viejos y con las cuadrillas de danzantes han permitido la recopilación de un corpus importante de piezas que en mayor o menor medida se recogen en la obra. Una pequeña introducción, una buena colección de fotos sobre el instrumento, las partituras de algo más de 70 piezas y un CD con 29 temas interpretados por los Dulzaineros de Campos completan la obra. Del corpus incluido destaca por méritos propios el vinculado a las danzas de danzantes de la provincia, no en vano, los Dulzaineros de Campos han acompañado y acompañan a numerosas de las danzas (Cisneros, Fuentes, Ampudia, Frómista, Autillo, Autilla,Villamartín.....). El libro recoge partituras de Támara de Campos, Ampudia, Fuentes de Nava, Autilla del Pino, Autillo de Campos, Becerril de Campos, Cisneros, Villada, Paredes de Monte, Támara de Campos,Villamartín de Campos, Guaza, Mazariegos, Pedraza de Campos y Baquerín que representan más de la mitad de las piezas recogidas en la obra. Entre las piezas lazos de paloteo, danzas procesionales, trenzados del árbol, pasacalles, y otros temas relacionados con el rico patrimonio de los Danzantes de Palencia. Otro importante apartado lo suponen los temas de baile tradicional, donde brillan los bailes de rueda más caracterrísticos terracampinos (redondillas y redondelas), las jotas y los bailes de moda que incluye polcas, mazurcas y rigodones. De la localidad de Ampudia se recogen en el libro las partituras de los lazos de paloteo El Antón, El Enrame y la Danza la Blanca Paloma (un himno mariano de las primeras décadas del siglo XX), además de la interesante Redondela (antiguo baile de rueda ampudiano emparentado con los bailes corridos en compás 5/8) y una polka o baile de moda. Todos los temas recopilados a Agustín de Castro del cual se recogen interesantes fotografías y documentación gráfica de sus instrumentos (dulzainas antiguas de Agustín de Castro y su padre Moisés de Castro y pito castellano). El libro se puede solicitar directamente al Ayuntamiento de Villaumbrales.
Colectivo para el mantenimiento y la divulgación de la Danza y el Paloteo de la Tierra de Campos. Más de 400 años de tradición y rito.
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martes, 18 de marzo de 2014
viernes, 29 de noviembre de 2013
A PALOS CON LOS PALOS
Las tipologías de los palos utilizados para el paloteo es muy variable dependiendo de comarcas. Varían no sólo las formas sino también los materiales utilizados. Maderas diversas que van desde la madera de boj para los danzantes de Yebra de Basa (Huesca) a la madera dura y sonora de la encina, en estas tierras del interior peninsular. En tiempos, se paloteo con todo tipo de maderas, incluso aprovechando los radios de las ruedas de carro, cachabas o restos de sillas. En la Tierra de Campos, la encina es la madera más utilizada en las cuadrillas de danzantes, pero no hay dos palos iguales. Por eso es importante mantener y conservar las distintas tipologías de los palos, conservando las dimensiones originales (largura y diámetro) y las peculiaridades de decoración, que incluyen desde policromías, pequeños remates en la punta o incisiones para favorecer la evacuación del sudor y el aireado de la mano o simplemente adornar la pieza. Os dejo con una interesante reproducción de palos antiguos de las danzas de la Tierra de Campos en sus distintas formas y maneras, elaborados por Jesús Cabeza, luthier de Fuentes de Nava (Palencia).
miércoles, 13 de febrero de 2013
LAS DANZAS "DE CASTAÑUELA"
Las gentes de la Tierra de Campos distinguían bien el baile (baile de diversión para el lucimiento personal) de la danza (de carácter ritual y masculina) y dentro de estas últimas hablaban de danzas de palos (los lazos de paloteo) o de "la danza" propiamente dicha para referirse a las "danzas de castañuela" de los danzantes. Los danzantes tenían como primera obligación el aprendizaje de los toques de castañuela y la danza mucho antes de ponerse a ejecutar los paloteos. Las castañuelas siempre, en estas tierras, fueron exclusividad masculina y las denominaciones de este instrumento idiófono son algo confusas. En Ampudia, por ejemplo se habla de "pitos" para referirse a instrumentos acabado en punta y de cierto tamaño (más de 10 cm) mientras que en otras localidades los "pitos" son minúsculas castañuelas percutidas en el dedo pulgar. Por el contrario, "las castañuelas" era algo más pequeñas y redondeadas en sus formas y muy distintas al modelo andaluz o flamenco tan ampliamente extendido por los grupos de danzas, lejos de la tradición más genuina. Eran piezas de maderas sonoras (en estas latitudes generalmente de encina) profusamente labradas a navaja, a veces incluyendo pequeñas leyendas, el nombre de los dueños o policromías. Los pastores fueron verdaderos artistas en la talla pastoril y de sus manos salieron castañuelas, pitos, cucharas, ruecas, muñecos....en muchos casos regalos de agradecimiento para el amo o encargos. Tanto los pitos como las castañuelas se colocaban anudadas con cintas de colores entre los dedos anular y corazón. Las castañuelas recibían también el sonoro nombre de "tarrañuelas" que en Ampudia asociamos al pago de la Virgen o de Las Tarrañuelas (quién sabe si vinculado al antiguo recorrido de los danzantes camino del Santuario de Alconada). Posteriormente, ya en la segunda mitad del siglo XX, los danzantes sustituyen las castañuelas por un palo entre las manos o una cachaba (estos elementos eran reservados, generalmente, para el que dirigía la danza, el galleta o botarga, que en el caso ampudiano asía una vara con cerdas de caballo). Desgraciadamente el toque de castañuelas y pitos se perdió para siempre en Ampudia aunque todavía se conserva con fuerza en localidades cercanas como es el caso de Castromocho, donde los danzantes de la Reina de los Ángeles se acompañan exclusivamente con estos artísticos instrumentos. En la foto superior ricos "pitos" ampudianos decorados con motivos locales (la Colegiata de San Miguel y el Castillo) propiedad de Carmen García (labradas por su padre). En la foto inferior "pitos" y "castañuelas" de la danza de Castromocho propiedad de la familia Enríquez.
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