domingo, 26 de febrero de 2012

FELIZ AÑO NUEVO O LA FIESTA DEL ÁNGEL


























Ampudia (y Valoria del Alcor) celebra el primer día de marzo con la Fiesta del Ángel. Meriendas campestres en la pradera del Santuario de la Virgen de Alconada donde no falta la tortilla, el "tanganillo" de chorizo o la naranja. Esta última será motivo de juegos en el rito conocido como "rodar la naranja" común a otras localidades castellano leonesas en las fiestas del ciclo de invierno (principalmente San Antón, como en la burgalesa Lerma,  y San Blas, como en Carrión de los Condes y Casavieja en Ávila con sus conocidos zamarraches). Las naranjas han participado de forma secular en los ritos invernales de Carnaval, especialmente en forma de "juegos de naranja" y "batallas de naranjas" comunes en muchos lugares de España, especialmente en las zonas mediterráneas o incluso en otros países europeos (entre ellos Italia y Bélgica). El origen de esta fiesta lo tenemos que relacionar con las conocidas fiestas de Marzas, conservadas en el norte de la provincia de Palencia, pero también en Cantabria, Burgos o Soria. Costumbre de origen ibero vinculada al nuevo año lunar del calendario modificado por el emperador romano Julio Cesar que cambió el inicio del año del 1 de marzo al 1 de enero. Con todo, nuestro calendario actual conservaría la denominación de septiembre, octubre, noviembre y diciembre haciendo referencia a las antiguas lunas del primitivo calendario prerromano.
También en Ampudia, tenían lugar las fiestas de Quintos durante este "primer mes" del año (trasladadas del mes de febrero en la segunda mitad del siglo XX), tiempo de recibir a la incipiente primavera y celebrarlo con enramadas a mozas. En otras localidades, esta fiesta se acompaña con un canto de mozos petitorio y de saludo al año nuevo característico: Las Marzas, en la que se desgranan los doce meses del año y se ensalza la belleza de la mujer. Es el caso de Requejo en el sur de Cantabria.

jueves, 16 de febrero de 2012

CISNEROS O LOS PALOTEOS BIEN CONSERVADOS


Las danzas y paloteos de Cisneros, en Palencia, configuran uno de los ritos mejor conservados de la Tierra de Campos. Vinculadas a la cofradía de la Virgen del Castillo, han sabido conservar muchos elementos antiguos desgraciadamente perdidos en otras cuadrillas de danzantes terracampinas: la exclusividad masculina en la danza, una indumentaria cuidada, la presencia del chiborra con sus versos a la Virgen, la víspera de la fiesta, los pasacalles de danzantes, el azote del chiborra.... Los paloteos de Cisneros y todo el rito que lo acompaña podemos observarlo en todo su esplendor en las fiestas del 8 de septiembre. Os dejo con una interesante grabación de los años 50 del siglo pasado del Archivo de la Sección Femenina de aquellos años. En la foto la irreverente leyenda "Besa" del chiborra.

viernes, 10 de febrero de 2012

ORGULLOSOS DE LLEVAR ENAGÜILLAS

 
La indumentaria que acompaña a la danza de Ampudia es una de las piezas más importantes del rito y de la tradición. En Ampudia se ha conservado el doble enaguado blanco inmaculado, muy corto (apenas 40 cm), y muy almidonado que aparece en muchas de las manifestaciones de danzas de palos hispanas. No se sabe a ciencia cierta el origen de este tipo de atuendo para las danzas rituales. Algunos autores achacan a la indumentaria blanca un carácter más simbólico, representando el bien, en contraste con la indumentaria colorísta y satírica del chivorra, galleta o birria, que representaría el mal. Otro autores hace derivar el uso de las enagüillas de los zaragüelles o pantalones de lienzo, livianos y amplios usados en media España, y ahora más representativos de las huertas del Mediterráneo. Sea como fuere, las enagüillas dan carácter al rito con sus amplios vuelos y movimientos. Pero no siempre ha sido así, durante los años 60 y 70, hubo un fuerte rechazo a vestir las enagüillas y el traje de Ampudia se sacó desprovisto de los elementos más característicos: sus faldumentos y el encintado simbólico. Afortunadamente se ha vuelto a recuperar y hoy se luce en todo su esplendor. Tampoco conocemos la antigüedad de los trajes. Algunos datos de 1744, aportados por Luis Peña, nos hablan de la "compra, por parte de la Cofradía del Santísimo Sacramento, de dos varas y media de raso y seda para componer las jaquetillas de los danzantes" ampudiados. ¿Acaso la danza de Ampudia vistió con trajes de casaca o chaquetillas de sedas, como las cuadrillas que los han mantenido en El Cerrato?.  Habrá que insistir en ello.

En la foto superior, detalle del doble enaguado. En la foto inferior, momento de la danza a la Virgen de Alconada, en los años 60, con los danzantes carentes de enagüillas y de buena parte del encintado simbólico.


sábado, 4 de febrero de 2012

A LAS FALDAS DE URBIÓN, EN TIERRA DE PINARES


En tierras de Urbión, en la comarca de Pinares, a caballo entre las provincias de Soria y Burgos, una serie de pueblos (San Leonardo y Casarejos en Soria y Navas, Rabanera y Hontoria del Pinar en Burgos y alguno más) han mantenido sus danzas rituales. Danzas cuyas principales características son su indumentaria goyesca de calzón corto y chaquetillas de sedas y el uso de coberteras que paran los golpes de palos o espadas, como es el caso de San Leonardo. Las danzas son ejecutadas en el interior de la iglesia en los primeros días del mes de febrero, en torno a San Blas y Las Candelas. Otras piezas como "la cintilla" o "el castillete" completan este interesante repertorio ritual serrano. En las fotos, danzantes de Rabanera del Pinar en Burgos.


EL PALOTEO DE AMPUDIA EN LOS MEDIOS

Durante los últimos días del año pasado, el Diario Palentino hizo recuento, en imágenes, de lo que dió de sí el año. El mes de julio lo dedicó a la tradición publicando esta interesante instantánea del lazo de paloteo "El triste" con sus característicos abrazos. La foto fue tomada en la última edición del Festival del Palo, en Ampudia. Muchas gracias a Diario Palentino por hacerse eco de nuestras danzas.

domingo, 29 de enero de 2012

LA DANZA DE ALMARAZ DE DUERO (ZAMORA)


Almaraz de Duero es un pueblo de unos 420 habitantes situado en las estribaciones occidentales de la zamorana Tierra del Pan, formando junto con los vecinos pueblos de Muelas del Pan y Villaseco una pequeña meseta que asoma a los Arribes del Duero y del Esla y a las comarcas de Alba y Sayago, cuya cercanía semanifiesta en varios de los aspectos culturales de estas poblaciones.
La provincia de Zamora fue antaño no solo rica en bailes sino también en danzas como los paloteos y, esta zona de la provincia ha mantenido sendas danzas hasta nuestros días: Almaraz y Muelas.
La danza de palos de Almaraz se encuentra históricamente ligada a la festividad del Corpus, como muchas otras. Aparece documentada anualmente desde comienzos del siglo XVIII en los libros de la Cofradía del Santísimo del pueblo, como gastos propios de la función. Se mantiene hasta mediados del XX, echándose las últimas danzas en los años 30 y 40. Sobretodo hasta comienzos del XX gozó de gran salud y se echaba también con motivo de la fiesta patronal de San Pelayo, buena muestra de ello nos da la letra de un lazo: “En el pueblo de Almaraz dos danzas se han preparado, una para el día el Corpus y otra para San Pelayo, los turuntunes han dicho que la suya es la mejor, de que lo supo Casiano luego dijo que no no
La danza consta de un total de unos 40 lazos que se bailan en público al son de la flauta y el tamboril. Entre el repertorio algunos tan conocidos como el Señor Mío Jesucristo, la Verde Retama o el Mambrú y otros más locales como La Rueda, el Pepe Sí o lazos de temas locales. Es bailada por ocho danzantes, antiguamente hombres, siendo guías los danzantes de los extremos y panzas los del interior. La bicha es el lazo o baile que se ejecuta a modo de pasacalles camino de la iglesia en cuyo interior se baila el Señor Mío Jesucristo en el momento de las ofrendas. No consta de un noveno personaje, conocido en otras zonas como birria, zangarrón etc., aunque no se excluye la posibilidad de que sí existiera hasta el siglo XIX.
La indumentaria tradicional de los danzantes son pantalones de paño fino o terciopelo ricamente decorados con lentejuelas de huevecillo de oro y talcos, agremanes, picados y puntillas. La camisa era de tela estampada profusamente decorada con cintas de variados colores y agremanes. Las medias y las zapatillas blancas, estas últimas adornadas con borlas y picados. A la cintura un pañuelo merino, de Manila o del ramo y, cruzadas al pecho, dos bandas de seda, de las conocidas como colonias. También un sombrero de grandes dimensiones hecho a base de flores y algunos otros adornos. Los palos son de espino seco de un año, de unos 45 cm de longitud.
La danza fue recuperada puntualmente en el año 84 y en la actualidad hay un grupo joven unos 15 danzantes en el pueblo que la han recuperado y la bailan desde 2009.

Colaboración de la Danza de Almaraz de Duero

martes, 17 de enero de 2012

CUANDO MÁS HIELA...SAN FRUCTUOSO EN VALORIA

Las casas de Valoria del Alcor en el extremo suroeste de Palencia, (conocido en la comarca por Valorica, nombre cariñoso para distinguirla de Valoria la Buena, ya en la provincia de Valladolid, con más rango y porte), se arremolinan alrededor de la pequeña iglesia románica de San Fructuoso, una de las joyas del románico sur de la provincia. El próximo sábado, 21 de enero, celebra la localidad a San Fructuoso, uno de los primeros mártires del cristianismo. El santo fue Obispo de Tarragona, la Tarraco hispana, y fue martirizado ardiendo en el fuego del anfiteatro junto con sus diácono Augurio y Eulogio. San Fructuoso es el titular de la iglesia de Valoria del Alcor, piedras cansadas de mirar al horizonte de la Tierra de Campos desde el siglo X. Fue Valoria un pueblo con mucha danza al santo. Todavía se recuerdan las nevadas que acompañaban a la imagen en procesión alrededor de la iglesia, a ritmo de danza al punteado, donde el juego de rodillas y el punteo no cansaban a los buenos mozos aún con un frío intenso propio del mes de enero. La pérdida de población y el desinterés se llevó la municipalidad durante los primeros años de la década de los 70 y también la danza que se olvidó por completo. Pero este santo de enero no era el único al que los mozos y viejos danzaban. Un impresionante Cristo del Amparo y San Isidro eran acompañados con la danza implorando la lluvia en las pertinaces sequías primaverales, sacados en rogativa entre los sedientos cereales. Ojála, algún día, la danza vuelva a acompañar y a honrar a este mártir cristiano que dio título y devoción a estas tierras de páramo y llano.